Completos desconocidos.

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Ya entraba algo de luz por las rendijas de la persiana bajada cuando Eva se despertó. Se deshizo como pudo de la pierna con que Core la enroscaba y se incorporó con cuidado. Aquella cama crujía como mil demonios y no quería despertarlo. No así… Tenía la boca seca tras el sueño, así que dio un gran buche a la botella de agua que había en la mesilla. Él dormía bocaarriba a su lado. Volvió a tumbarse y lo envolvió con el brazo. Notaba bajo su mano los latidos relajados de él. Eva hundió la cara en su cuello, y con los labios todavía húmedos, empezó a besarlo suavemente. Lo llamaba por su nombre en susurros entre beso y beso:

-Core… Coooreee…

Él se empezó a retorcer bajo su abrazo.

-Mmm…
-Buenos días.
-Mmm… Hola…
-Hola -Eva se sonrió. Era como un niño pequeño.
-Oye… No te rías de mí…
-¿Yo? Claro que no… -dijo riendo.

Core se tumbó de lado, mirando a Eva, la atrajo hacia así y la besó.

-¿Has dormido bien? -preguntó.
-De una vez. Ninguna pesadilla -Eva no se sentía tan descansada desde hacía mucho tiempo. Sonrió y lo besó. -¿Y tú?
-Bien he dormido, y mejor me despierto -dijo esto y apretó fuertemente la cintura de ella.
-Mmm… Me alegro… Ven, acércate más…

Eva acariciaba su barba y su cuello a la vez que lo besaba, pero aquellos besos no eran ya los mismos que al pricipio. Sus bocas, al principio tiernas y dormidas, se buscaban cada vez con más ansia, besos cada vez más rudos, y una respiración que aumentaba por momentos.

-Acércate… Ven conmigo… -rogaba Eva.

Core se apretó contra ella y ésta sintió su erección en el estómago. “Bendito despertar masculino”-pensó Eva. Gimió y se apretó aún más contra él. Los besos apenas paraban para coger aire, ambos cada vez más agitados. Eva lo sentía por todo su cuerpo, apretaba su carne y la acariciaba por todas partes y eso la hacía sentir suave al tacto. Ella bajó la mano y empezó a acariciar su pene erecto por encima del pijama. Core miró al techo y dejó escapar aire, como un largo suspiro.

-Eva… -dijo.
-Dime…
-Quiero estar dentro de ti ya… -dijo muy rápido. Eva gimió de pensarlo.

Se montó sobre él y empezó a acariciar su coño por encima suya.

-Eva, por favor…
-No… Sabes… Que me encanta… Esto…
-Eva… Me vas a matar… Quítatelo todo que te quiero follar.
-Un poco más… Un poco sólo… Ah…

Le encantaba notar su deseo: bajo ella, en sus manos… de la forma que fuera. Le encantaba sentir cómo él se iba poniendo cada vez más duro, el efecto que podía llegar a tener sobre su cuerpo.
Se quitó la camiseta y dejó su pecho al aire, Core los abarcaba y apretaba con sus manos.

-Por favor…

Eva se tumbó a su lado y levantó las piernas para sacarse las bragas mientras él se deshacía del pantalón de pijama. No llevaba ropa interior.
Iba a subirse a él cuando la detuvo y le dijo:

-No… Vamos a empezar como a ti te gusta. Lento y profundo.

Eva se abrió para él. La besaba y la rozaba con la polla muy dura, pero no la penetraba.

-Core, joder… Joder, fóllame… Fóllame ya -dijo con los dientes apretados.

Core tomó la cara de ella entre sus manos, y mirándola así la embistió. Eva abrió la boca como en un grito mudo y apretaba el culo de Core muy fuerte contra ella para que no se moviese.

-Me encanta la cara que pones… -dijo él, y empezó a moverse despacio -Y lo mojada que estás, te siento toda…

A Eva se le entrecortaba la respiración y él ponía la oreja en su boca para oírla mientras aumentaba el ritmo en que la follaba.

-Dios, sí, sí, sigue… Ah…
-Eva, córrete. Quiero… ver cómo lates -dijo Core con la respiración entrecortada.

No hacía falta que lo dijera, Eva lo sentía llegar. Empezó a respirar soltando todo el aire de sus pulmones cada vez que espiraba.

-Así… Vamos… Eva, déjate ir… Déjate…

Y en cadena, ella dejó de respirar, se aferró fuerte a la espalda de Core y, cuando ya no podía aguantar más la respiración y su cuerpo empezó a temblar, soltó el aire en un gemido que la nacía de lo más hondo de su ser.

-Eso es… Sí… Me encanta cómo me aprieta tu coño cuando te corres…

Eva miraba hacia un lado con los ojos cerrados disfrutando de su orgasmo. Core le besaba el cuello a cada espasmo y la chistaba como quien pretende dormir a un bebé para que se calmase. Sólo le echaba el pelo de la frente hacia atrás y la besaba.

-Podría estar así toda mi vida -dijo Eva, y volvió la cara hacia a Core, sonriente y extasiada.
-Pareces sacada de una película ahora mismo.
-¿Cómo?
-Si me dejases te echaría una foto.
-De eso nada. Anda, túmbate ahí, pelota.

Core se quitó de encima de Eva y se tumbó a su lado. Eva lo masturbaba con una mano y se tocaba ella misma con la otra.

-Eva, ven aquí, Dios… Para…

No paró. Continuó hasta correrse de nuevo y acto seguido se metió bajo la colcha. Core sintió cómo Eva metió se metió su polla en la boca y empezaba a subir y bajar.

-AH… Más fuerte… Oh, sí…

Core apretaba la almohada y arqueaba su cuerpo. A Eva le encantaba tener ése poder sobre él. Core retiró la colcha y miraba a Eva hacer. Tomó su cabeza y la empujaba con cuidado.

-Métetela entera… Uf, sí… Así…

Eva aguantaba la arcada hasta que tenía que coger aire. Lo miraba lasciva desde allí abajo. Entonces subió a besos por su torso mientras le acariciaba los huevos y cuando había subido lo suficiente, tomó la polla dura de él y se la metió en el coño.

-Me encanta estar dentro tuya… Se siente siempre tan caliente…
-Shh… Calla…

Sentada sobre él empezó a moverse. Core empujaba el culo de ella hacia abajo, rozándo sus muslos con las cachas del culo de Eva.

-Ah… -gemía.
-No pares… Más…

Se movía cada vez más rápido, como a él le gustaba, sentía las rodillas arder por la fricción con las sábanas.

-Eva, si sigues así, me corro…
-Ya… Te toca… -dijo ella ahogada- Además… Me encanta… Cuando lo haces… Tu cara… Es…
-Me corro… Córrete… Conm…

No acabó de decirlo cuando se incorporó de golpe agarrando a Eva muy fuerte con la boca desencajada. Ella seguía moviéndose y con la respiración fuerte de él se dejó ir también. Ambos dejaron caer la cabeza en el hombro del otro, agotados, palpitantes y sudados, en ese abrazo sentado.

-Si un día esto acaba voy a echarlo de menos, de verdad. Podría ver cómo te corres mil veces que no me canso -dijo Core recostado sobre el cabecero. Y dio una calada al cigarrillo que lió antes de irse a la cama con Eva.

-Pelota… -susurró Eva medio dormida, abrazada a la almohada. Qué relajante era verlo fumar después del sexo. Lograba olvidar todo mientras estaba con él, la mera presencia de Core se había convertido en su oasis particular. En cuanto a ella… Jamás le había debido tanto a un completo desconocido.

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